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CASA DE KRISHNAMURTI EN CHENNAI o ADYAR

Posted by Ruben Cedeño. on

CASA DE KRISHNAMURTI EN CHENNAI o ADYAR
Por Ruben Cedeño.
Libro: Sanatana Dharma.
Saliendo de la Bahía de Bengala, después de la conversación que sostuve allí con los estudiantes, que se ha transcrito como: “Reflexión en la Bahía de Chennay” y que ya ha sido publicada, traté de acordarme del lugar donde había conocido a Krishnamurti en 1980. El puente que atravesé gozoso para ir al encuentro con Krishnamurti ya no existía. No fui capaz de recordar la casa donde me encontré con el y tuve que preguntar aquí y allá. Lo conseguimos y fuimos.
Qué diferencia tan notoria, del lugar donde supuestamente habían estado los Maestros, que nos habían tratado tan mal y como de la noche al día, en la Fundación Krishnamurti nos recibieron con los brazos abiertos, con un inmenso amor. A diferencia de donde solo había encontrado abrojos y espinas, aquí hallamos un delicioso jardín fresco, encantador, acogedor con gente amable y sonreída.
Algo insólito fue que al llegar uno de los directivos me reconoció por la foto donde aparezco dándole la mano a Krishnamurti en el libro “One Thousand Moons” y me dijo que toda la vida me había querido conocer. Esto hizo que nos enseñaran todo lo que quisimos ver, hasta la habitación de Krishnamurti, que no se la enseñan a nadie. Recordé el lugar donde Krishnamurti me había estrechado la mano por tantos minutos y quedamos inmortalizados juntos en la foto del libro. Ahora es un bellísimo y delicado jardín. Estaba dibujado en el césped un mágico “Campo de Fuerza” circular cortado en diferentes tipos de grama. Una hermosa piedra simbólica y decorativa marcaba el lugar donde Krishnamurti se sentaba a dar sus charlas delante de miles de personas y ahora por respeto, no se podía pisar.
En un pasillo de la casa estaba la tarima donde Krishnamurti se sentó a dar la conferencia el día que lo conocí, me senté en ella, y me tomé una foto. Por si fuera poco, en el jardín, conocí el médico personal de Krishnamurti y nos pusimos a hablar.
La casa blanca de Krishnamurti, la buganvilia, sus flores color azafrán estaban igual a cuando el vivía, el tiempo no había pasado por ellas, parecía que los años no hubieran marchitado ni uno solo de sus múltiples pétalos. Me dejaron acceder a la segunda planta, vi el interior de la sencilla habitación donde se hospedaba Krishnamurti. Era sorprendente ver al centro de la habitación una cama individual muy simple y no adosada a ninguna pared, solo tenia lo mínimo necesario.
Después de ver tanta separación, clasismo, discriminación, odio en tantas escuelas espirituales, y contemplar la grandeza, pureza e incontaminación de Krishnamurti, no digo solamente que Krishnamurti sea la encarnación de un Buddha, sino de la Sabiduría de los Maestros, porque se ha comportado mejor y más puramente que cualquier escuela espiritual del pasado; con más amor y apertura; lo que hizo fue que el ser humano se encontrara consigo mismo. Él comunico lo que tenía que enseñar, lo que pasa es que era tan grande que se negó a sí mismo; porque en el estilo de Su Enseñanza, él no podía proclamarse como un maestro más, para que vinieran a adorarlo. Lo importante, es que su Enseñanza, la pudo comunicar; está en sus libros, grabaciones y películas. Krishnamurti terminó con mucha de la corrupción espiritual de hipocresía, divisiones, traiciones, extorción y engaños.
SIN PELEAR
No hay que quedarse con un pedacito de tierra, pudiendo ser del mundo. Hay una canción de Conny en que dice: “Es que tengo todo un mundo en que recrear, mi derecho soberano de pensar. Y te beso solamente con mirarte, asi…”.
Hay veces que cuando se esta en la búsqueda, hay quien brinca de escuela en escuela, grupo en grupo, facilitador en facilitador y puede que en un futuro valore, redimensione lo que ha tenido. Porque a lo mejor, si se hubiera quedado estático con lo primero que escucho, hubiera podido pensar que tenia la razón alguien que no la tenia, o viceversa, seguir pensando que era la enseñanza de un punto de vista mas y nada más. Al salir y buscar por aquí, por allá, y ver otra cosa, puede que la persona se de cuenta y decir: “¡Espérate! Eso que recibí al principio no es de ningún loco, no es un punto de vista mas. Lo que me ha enseñado tiene mucha razón, y lo que está instruyendo tiene su origen en los sagrados Vedas, donde esta la Verdad mas depurada. Pero hay quien le hace falta salir de casa a corroborar en el mundo, para saber cuán grande y cuán bueno es lo que se ha tenido. Esas cosas a veces suceden, pasan, se tienen que vivenciar. Por escuchar el mas serio y recto de los Dharmas de manera tan simple, como jugando o amigablemente, en ocasiones no se le tomaban tan en serio como se debería.

SANTO TOMÁS
Aquí en Chennai vivió Santo Tomás, Apóstol de Jesús, quien dijo “Ver para creer”, que curioso que haya sido aquí donde hayamos visto tanto para poder creer. El cuerpo de Santo Tomas se encuentra en una iglesia pequeña, completamente blanca, una de las únicas tres en el mundo construidas sobre la tumba de apóstoles de Jesús. Irradiaba la energía de fe anclada en la Verdad comprobable. En la entrada a la cripta que contiene los restos del discípulo incrédulo, se puede ver una hermosa pintura que dibuja el momento de la aparición de Jesús resucitado frente a sus discípulos y la introducción de los dedos de Tomás en la herida causada por la lanza, a nivel del corazón.

FOTO: Ruben en la casa donde vio Krishnamurt en Chennay o Adyar en India.